En Mesoamérica, el cacao, una bebida sagrada, se usaba para aumentar los niveles de energía, fortalecer el corazón y estimular el sistema digestivo. Por eso, durante las ceremonias, preferimos enfocarnos en aspectos de nuestras vidas conectados a los chakras Svadhisthana, Manipura y Anahata, que influyen en la vitalidad, la empatía, el amor por el mundo, la disposición para actuar, el bienestar financiero y más. Para cada ceremonia, elijo un tema específico para trabajar colectivamente y selecciono prácticas —vocales, físicas, musicales— que complementen nuestro enfoque. La ceremonia se lleva a cabo en completa oscuridad y no implica movimientos caóticos ni bailes espontáneos. En estas ceremonias, utilizo el cacao para un trabajo profundo con el subconsciente y el alma, en lugar de para relajación o entretenimiento.